Detrás de la cara amable de Río de Janeiro, la Cidade Maravilhosa, la de las playas, la del Cristo de Corcovado, la del Pan de Azúcar...se esconde el Río de Janeiro auténtico, ése al que no llegan los turistas, salvo, claro, que se dejen 70 u 80 reales en los diferentes tours que venden en la ciudad...Es el Río de Janeiro de las favelas, término que disgusta a los cariocas, ellos las prefieren llamar comunidades. En los diferentes morros, las escarpadas colinas que pueblan la peculiar orografía de la ciudad, se alzan como casas colgantes las favelas, se calcula que dos millones de personas, un tercio de la población de Río de Janeiro viven en las humildes casas de las comunidades. La proliferación de favelas se ha extendido por todos los barrios de Río, llegando a mil el número de comunidades de la ciudad.