
Riga y Vilna son un verdadero tesoro medieval. Pasear por sus calles estrechas y adoquinadas, entre iglesias, plazas y castillos, que encierran un rico pasado lleno de historia y tradición con un intenso trasfondo cultura, es en síntesis todo lo que te pueden ofrecer ambas ciudades. Dos capitales bálticas, separadas por cuatro horas de viaje en bus, con sus propias singularidades que las hacen atractivas por sí mismas.
