Cuenta la leyenda que hace muchos siglos vivía una princesa llamada Curabanda que se enamoró de Mixcoac, el jefe de una tribu vecina y rival, pero un día se desencadenó la tragedia, el padre de Curabanda sorprendió a los enamorados, apresando al joven Mixcoac y lanzándolo al cráter del volcán. La princesa Curabanda huyó despavorida y eligió las faldas del volcán como refugio, con el paso de los años los bosques del volcán se constituyeron en una fuente de hojas, frutos y raíces con los que Curabanda preparaba los remedios medicinales, que los lugareños de la zona iban a buscar al rincón de la vieja.