El Templo de Edfu dedicado a Horus, hijo de Isis y Osiris, representado en la mitología egipcia en forma de halcón o en forma humana con cabeza de halcón, es de gran importancia en la egiptología por ser fiel reflejo en su construcción de los principios arquitectónicos del Egipto de la época faraónica, reproduciendo con exactitud los antiguos templos egipcios. El Templo de Horus construido entre los siglos 237 y 57 A.C., permaneció durante siglos enterrado en la arena hasta que en 1860 Auguste Mariette, el fundador del Museo Egipcio de El Cairo, inició las excavaciones, por lo que ha llegado hasta nuestros días en un excepcional estado de conservación.