Kandy nos estaba esperando, el aire colonial de su centro histórico le dota de un encanto especial, atrapado entre sus edificios bien conservados que se aglutinan en la calle principal, entre la torre del reloj y el lago. En el lado norte del Lago, se concentra la ciudad y los templos más importantes, el venerado Templo del Diente de Buda. Y dominando la ciudad desde lo alto de la colina, la imagen de Buda, Bahirawa Kanda, se hace visible desde cualquier punto. En Kandy, hay que callejear y perderse por sus calles, y adentrarse en sus animados y coloridos mercados, atestados de puestos de verduras y frutas, algunas de ellas con texturas y sabores desconocidos para nosotros.

