Nuestro viaje por el Norte de Marruecos, se enmarca entre ciudades costeras como Tanger y Asilah y verdes paisajes, tapizados de olivares, en los que pastan tranquilamente ovejas y vacas, mientras las mujeres se afanan en las labores del campo, estampas cotidianas que nos conducirían hasta Tetuán. A partir de Tetuán, el paisaje cambia, se hace más accidentado, aparecen las primeras montañas y la carretera se hace cada vez más sinuosa hasta llegar a Chaouen, la perla azul de Marruecos.

