
A orillas del río Nilo, sobre una colina se levanta el Templo de Kom Ombo, de la época ptolomeica, un templo singular, el único templo doble del Antiguo Egipto, en el que se adoraba a Horus, dios halcón y a Sobek, divinidad con cabeza de cocodrilo. Al atardecer, es el mejor momento para visitar el templo cuando la luz tiñe de colores anaranjados el templo, resplandeciendo los relieves policromados que decoran el santuario.
